Las mujeres extremadamente hermosas son muy peligrosas

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    Mujer tremendamente atractiva
    Foto por Đàm Tướng Quân en Pexels.

    Cuando te paralizas al querer conversar con mujeres tremendamente atractivas lo que está ocurriendo es la activación de un mecanismo de la naturaleza, producto evolutivo, para que no toques y ni te atrevas a abordar ese espécimen femenino que está al tope de condiciones favorables para una muy buena procreación y maternidad. En otras palabras, a la naturaleza le interesa que esa chica sea fecundada por un hombre que aparte de aportar buenos genes también garantice en buena medida su sobrevivencia. Que tenga capacidad de protección y voluntad para hacerlo.

    La naturaleza nos ha suministrado una serie de características necesarias para la preservación de nuestra especie. Algunas de ellas, en los días presentes, va en contra de nosotros en vez de ayudar. Es que parece que a la naturaleza no le importa la vida de un individuo sino más bien la preservación de la especie.

    En este caso una de esas características es el temor paralizante que se siente cuando se nos presenta ante nosotros una de estas féminas tremendamente hermosas. La belleza de una mujer suele causar en nosotros una especie de freno social. El menos experimentado puede paralizarse por completo, el otro sentirá por lo menos ese leve parón que lo pone en un estado de atención especial frente a esa persona.

    Entonces al parecer una mujer altamente atractiva conlleva un alto peligro latente. Conscientemente sabemos que no nos va a pasar nada pero inconscientemente sentimos una advertencia interna (en general) característica de una situación de peligro.

    Una vez más podemos analizar todo esto desde un punto de vista evolutivo para encontrar la causa de por qué esto es así. Porque el que una mujer sea atractiva no tiene nada que ver con que sea peligrosa.

    Bueno, no es peligrosa hoy en día; pero ¿lo era antes? ¡Parece que sí!

    Sin entrar en un estudio sobre la evolución socio cultural de la humanidad, puedo creer que por mucho tiempo en el desarrollo de nuestra especie las mujeres bellas no fueron abundantes. Y por ello altamente peligrosas.

    En el pasado, las mujeres atractivas se localizaban más en aquellas que todavía no emprendían una vida maternal. Una vez que formaban familia venían trabajos más fuertes, el embarazo, el parto, la lactancia, el cuidado de los hijos; luego más hijos y más hijos. Todo esto hacía que disminuyera drásticamente su atractivo.

    Por eso creo que las mujeres sumamente hermosas estaban en aquellas jóvenes que todavía se mantenían en el seno de sus familias. Ostentar por una de ellas era competir con los mejores del grupo.

    Siempre los machos de las especies se discuten el tener sexo con las mejores hembras y esto lleva a grandes enfrentamientos. En la evolución de la especie a la que pertenecemos pasaba los mismo; intentar el acercamiento con las mejores hembras involucraron un tremendo peligro. No ostentar una mujer bella ayudaba a mantenerse en la zona segura y a sobrevivir.

    Ya no hay peligro en chicas tremendamente atractivas

    Hoy en día no involucra peligro para nada, pero hemos heredado de nuestros antepasados estas defensas de supervivencia. Ese miedo que sentimos al acercarnos a una chica tremendamente atractiva es una herencia genética que se activa para protegernos. No tiene mucha diferencia a cuando te acercas al borde de un precipicio.

    Por lo tanto ese temor por abordar a esa chica hermosa es algo netamente natural sentirlo. Es la naturaleza diciéndote: “Hey ¿estás seguro? No te atrevas ni a tocarla si no estás seguro. Mantente a salvo”

    A todas estas la naturaleza ha hecho un buen trabajo sin lugar a dudas. Entre errores y fallos, las mujeres tienen un sofisticado sistema de filtrado para detectar al hombre más capacitado. Del lado del hombre la naturaleza ha desarrollado este sistema de freno social para que este ejemplar supuestamente poco prometedor no toque a la hembra que sí es muy prometedora. Ambas cosas aumentan drásticamente la mejora de la especie.

    Bueno, ¿y cómo superar esto?

    Nuestra manera de actuar en la sociedad vienen con algunas programaciones de fábrica como las que te acabo de describir. Igual podrías haber sentido temor cuando te dejaron por primera vez en la escuela; a todas estas, estar sin tus progenitores significaba también, en el pasado, un riesgo de muerte. Pero forzosamente tuviste que hacerlo hasta que dejó de ser un temor. Es decir, nuestro comportamiento también puede verse modificado por programación que tú introduzcas y que pueden ser mejores que algunas que vienen de nacimiento, que en la actualidad ya son obsoletas.

    Experimenta las situaciones que te producen temor en muy pequeña medida poco a poco y estos temores que vienen de fábrica deberían ir desvaneciéndose.

    Lo otro y no menos importante es que sigas el camino que como hombre tienes. Ese camino análogo a la mujer en el que ella busca ser cada vez más bella. En tu caso no es para nada que seas también más bello y ya lo sabes. Se trata de que seas ese hombre con capacidad de protección.

    Soy más específico. Que leas, que veas películas, que estudies algo, que explores las cosas alrededor, como conocer tu ciudad, visitar restaurantes y teatros. Y muy importante, que te hagas con un norte en tu vida, un propósito, una pasión. Y que todo esto juegue en fortalecer tu círculo social. Así poco a poco los temores desaparecen. Entonces será como si la naturaleza te dijera: “oye, ve por ella, eres el indicado”.

    Y ¡las chicas bellas! ¿qué tal con respecto a esto?

    Ahora bien, conociendo a las mujeres, ellas tampoco están muy bien con este aspecto de su vida. La intimidación que ellas emiten con su atractivo es también algo limitador para su aspecto social en la vida.

    Su relación con los hombres se ve a veces limitada por este comportamiento masculino. Están entre los que sí lo superan hasta los que lo evidencian drásticamente.

    A veces para ella es divertido y puede que se aprovechen de ello. Otras veces es tremendamente molesto ya que debido a esto algunos hombres se comportan tremendamente estúpidos.

    Otros hombres son motivados por este freno social a tomar el abordaje de una chica tremendamente atractiva como un reto personal. Esto para la mujer significa verse como un trofeo o premio, que aparte de elevarles más el ego y a veces convertirlas en mujeres superfluas, también las alejan de un entorno social regular muy apreciado para ellas.

    Una cosa más con respecto a las mujeres hermosas.

    Para terminar, una vez que sabes esto, te comento. Ahora podrías ver a esas chicas tremendamente atractivas de una manera diferente. Hasta un punto en que se puede entender que estas chicas quizás apreciarían un trato más típico. Si un hombre se les acerca para socializar con ellas y lo hace con la impresión de no tener el menor temor posible, ellas inconscientemente (o quizás algo consciente) lo colocarán en un nivel muy por encima de la media de hombres. De hecho lo apreciarán bastante.

    Un saludo, nuevamente gracias por leer mi entrada.

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